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Hojas de nabo

Hojas de nabo

Cómo gestionar el riego

Los nabos echan raíces más fácilmente en un clima templado. El cuidado del riego es un aspecto a tener muy en cuenta, tanto para quienes optan por el cultivo en maceta (poco extendido, debido al gran tamaño de la planta adulta) como para quienes deciden plantar el cultivo en el jardín. o en el jardín. El suelo debe estar húmedo desde el momento del trasplante; Por tanto, es aconsejable regar el suelo constantemente pero sin excederlo, hasta que eche raíces. En la siguiente fase será necesario regar las plantas con igual consistencia, prestando también mucha atención a los agentes atmosféricos y la lluvia: es necesario, de hecho, eliminar las costras formadas en la superficie y evitar el estancamiento que llevaría al amarilleo de las hojas.


Cultivo y cuidado

Los nabos prefieren un clima templado, por lo que el tipo de cultivo también dependerá de la posición geográfica. En las zonas más frías, el período ideal para la siembra es desde junio hasta finales de verano; en las zonas más cálidas, sin embargo, dura hasta octubre-noviembre, dependiendo de las temperaturas. El cultivo de los nabos puede realizarse en macetas o en la huerta: en el primer caso, será necesario obtener una maceta grande, ya que las semillas se colocarán a una distancia de unos 20-30 cm entre sí, y la planta adulta alcanzará grandes dimensiones, con una altura que puede extenderse desde los 40 cm hasta un metro. No es necesario utilizar un suelo de particular calidad, será suficiente utilizar un suelo de mezcla media, siempre que esté bien drenado. Las plantas se cosecharán 50-80 días después de la siembra, cuando se hayan formado las inflorescencias pero las flores aún no se hayan abierto.


Como y cuando fertilizar

Durante el cultivo de las hojas de nabo es aconsejable evitar una fertilización excesiva, que puede dañar el desarrollo de la planta y el sabor de los frutos. También es fundamental evitar el uso de fertilizantes nitrogenados en el momento de la siembra, pues su acumulación puede causar daños a la salud. Antes de plantar, se puede distribuir abono maduro o compost; Sin embargo, sería preferible plantar hojas de nabo después de un cultivo de abono, para que puedan extraer nutrientes del suelo ya cultivado. En una etapa posterior, para favorecer el crecimiento y desarrollo de las plantas, se pueden utilizar herramientas adicionales, como superfosfato mineral-19, nitrato de amonio-26 o sulfato de potasio-50. El uso de nitrógeno se recomienda solo en el caso de cultivos en suelos particularmente pobres o cultivos escasos, que luchan por desarrollarse y, en cualquier caso, solo deben usarse cuando el cultivo ya está en su lugar.


Hojas de nabo: posibles enfermedades y remedios

Los nabos se pueden cultivar sin el uso necesario de pesticidas. Los enemigos que amenazan a esta planta son pocos e insidiosos, pero no demasiado difíciles de eliminar. La primera amenaza es el repollo, una polilla cuyas larvas se alimentan de la parte más blanda de la planta, dejando excrementos que conducen a la pudrición. Los huevos se pueden eliminar manualmente o se pueden utilizar métodos naturales (como tanaceto) o productos químicos específicos. Los pulgones también pueden infestar las plantas de nabo, provocando su muerte gracias a su rápida reproducción y la consiguiente colonización del organismo huésped. También en este caso se puede recurrir al uso de productos químicos o se puede utilizar algunos animales "amigables" como mariquitas, escarabajos o pájaros (en particular, golondrinas). Finalmente, es útil mencionar la alternariasis, causada por un hongo llamado Alternaria. Esta enfermedad se manifiesta con la aparición de manchas negras en las hojas y se puede erradicar con tratamientos a base de cobre.


Vídeo: Propiedades Y Beneficios Del Nabo Para Tu Salud (Octubre 2021).